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sábado, 26 de marzo de 2011

Nuevos caminos

Para finalizar la conferencia del martes pasado elegí este párrafo del libro de Eric Pearl, 'La reconexión'. Cada cual puede extraer las conclusiones oportunas sobre el éxito o resultado no deseado de actividades en nuestra vida, el efecto placebo, las maravillas de la mente, los nuevos caminos, el abandonar la tan a veces 'insegura' zona de confort para redescubrirse y aprender más de uno mismo. ¿Quién decide como 'deben' ser hechas las cosas en tu vida?

‘Se nos ha instado a que tomemos el control y dirijamos nuestras propias vidas. Una vez que hemos determinado las formas en las que sentimos que las “cosas” deben ser hechas, la idea de cambiar repentinamente nuestros métodos puede asustarnos. He aquí un ejemplo.

Mi abuela, Annie Smith, tenía una cafetería en un barrio predominantemente católico. En aquella época, los católicos no podían comer carne los viernes, así que cada viernes, ella preparaba lo que llegó a ser su famoso pastel de pescado: puré de patatas, cebollas, sal, pimienta, especias y bacalao, todo ello empanado y frito a la perfección.

Siempre había cola fuera de la cafetería esperando el pastel de pescado, pero la noche de ese mismo viernes, la cola daba la vuelta a la manzana. Durante todo el día, cuánta más gente entraba, más larga parecía la cola.

“Oye, Annie, éstos son los mejores pasteles de pescado que has hecho nunca”, decían entusiasmados. Sus provisiones menguaban, y Annie vendió todo y cerró el restaurante por la noche. Mi abuela, que medía 1,40m y era una dinamo de alto rendimiento, entró en la cocina para hacer la limpieza final. Mientras que colocaba las cosas, abrió la nevera y se quedó sorprendida al ver que un enorme recipiente de pescado limpio y sin espinas que había preparado cuidadosamente para los pasteles aún estaba allí. Mi abuela había olvidado añadir el pescado. Estaba horrorizada. Había estado sirviendo a toda esa gente nada frito con puré de patatas, cebollas y especias. ¿Cómo podía ser que hubiera recibido tales elogios un pastel de pescado que no llevaba pescado? Todo lo que tenían de pescado era el aroma que salía del mostrador y algún posible residuo de las cazuelas. Lo que había vendido, en parte, era la esencia del pastel de pescado. Annie nunca se lo contó a nadie, y el siguiente viernes, volvió a añadir el bacalao. ¿Podrían los pasteles de pescado sin pescado, que había vendido como sus pasteles de pescado normales, haber llegado a ser la nueva exquisitez de la ciudad? Nunca lo sabremos. Esta historia es un ejemplo de cómo se le puede mostrar a alguien algo diferente, o darle una oportunidad para salir de su zona habitual, y con bastante frecuencia, elige quedarse allí o regresar a lo que conocía, como en este caso.

A veces se nos muestras nuevos caminos. A veces tenemos el valor de seguirlos’

domingo, 23 de enero de 2011

En todo el mundo no hay nadie como yo

En todo el mundo no hay nadie como yo.
Hay personas que tienen algo en común conmigo, pero nadie es exactamente como yo.
Por lo tanto, todo lo que surge de mi es verdaderamente mío porque yo sola lo escogí.
Soy dueña de todo lo que me concierne:
De mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace;
mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas;
mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que contemplan;
mis sentimientos, sean los que sean, ira, gozo, frustración, amor, desilusión, excitación;
mi boca, y todas las palabras que de ella salen, corteses, tiernas o rudas, correctas o incorrectas;
mi voz, fuerte o suave y todas mis acciones, ya sean para otros o para mi misma.
Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.
Soy dueña de todos mis triunfos y logros, de todos mis fracasos y errores.
Como soy dueña de todo mi yo, puedo llegar a conocerme íntimamente.

Animarse a volar

Pregunta para reflexionar antes de comenzar la lectura: "¿Cuáles son ahora tus expectativas sobre tí mism@"

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

“Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.“

“Pero yo no sé volar,”contestó el hijo.

“Ven,”dijo el padre.

Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.

“Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás... “

La fábula de las botellas

Encontrarás una pregunta para reflexionar al finalizar la lectura.

En las bodegas de la vieja mansión, conversaban unas botellas. El champaña proclamaba el aroma excelso de sus burbujas, la ambarina transparencia de su líquido y se sentía noble permitiéndose altivo despreciar al mundo. El vino, de un rojo que podría ser confundido con negro, comparaba su licor a los amores, al éxtasis místico y, orgulloso, creía ser el símbolo de la verdad eterna. Una garrafa de agua decía ser la pureza misma y se identificaba con la hebra perfecta con que está tejida la materia. ¡Cada botella alegaba ser más importante que las otras!

Un día vino un mayordomo y llevó las botellas de alcohol a un banquete. Cuando los invitados terminaron de escanciar los preciosos líquidos, las botellas, ahora inservibles, pasaron a formar parte de un montón de basura. ¿Quién las iba a tomar en cuenta? Quizás un niño para usarlas como blanco de pedradas…